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Los Osteofitos

Los osteofitos, también llamados espolones óseos, son formaciones de hueso que se producen como respuesta a la inflamación o inestabilidad de la columna.

 

Con el paso de los años la mayoría de las personas van desarrollando algún grado de degeneración en su columna vertebral. Este envejecimiento natural puede estar acelerado por un uso excesivo de la columna, como en algunos trabajos o deportes. Otras veces, la degeneración ocurre como consecuencia de un traumatismo fuerte, por ejemplo en accidentes de tráfico.

 

Esta degeneración no siempre causa síntomas, pues hay muchas personas mayores con signos de degeneración en las imágenes de su columna que sin embargo no sienten ningún dolor o rigidez. Sin embargo, cuando la degeneración deriva en inflamación de la articulaciones entre las vértebras (articulaciones facetarias) o de los discos intervertebrales (almohadillas), lo más probable es que los síntomas aparezcan. Los casos más frecuentes son la osteoartritis de columna o espondilosis (con inflamación en las articulaciones facetarias) o la enfermedad del disco (con alteración de los discos intervertebrales). Si como consecuencia de la degeneración (con o sin síntomas) se produce inestabilidad de unas vértebras sobre otras, el cuerpo reacciona lentamente, engrandando las articulaciones y creando espolones de hueso, en un intento de recuperar la estabilidad perdida.

 

En principio, la aparición de osteofitos no debe ser preocupante. Como hemos visto, es muy frecuente en las personas mayores de 60 años. Los osteofitos no son tejido óseo cancerígeno sino normal, y si no comprimen ninguna estructura no suponen mayor problema. Ahora bien, debido a que las vértebras rodean médula y las raíces nerviosas, puede ocurrir que los osteofitos acaben comprimiéndolas y dando síntomas.

 

El síntoma más frecuente de los osteofitos es el dolor, por compresión de una raíz nerviosa. Sin embargo, en la columna hay muchas patologías que pueden originar un dolor del mismo estilo. La presencia de osteofitos y dolor no implica necesariamente que estos sean la causa del dolor, pues suele ocurrir con frecuencia que los osteofitos están presentes pero no comprimen nada, y el dolor se debe a otras causas.

 

Cuando sí son los causantes de los síntomas, los osteofitos pueden producir dolor, hormigueo, adormecimiento, quemazón, o pérdida de fuerza en los territorios donde se dirigen los nervios comprimidos, esto es cabeza, hombros o brazos para los osteofitos cervicales, y glúteos o piernas para los osteofitos lumbares. Es importante distinguir los síntomas debidos a la compresión de los osteofitos y los que provienen de la enfermedad de base que dio lugar a los osteofitos mismos. Como hemos dicho, los osteofitos son una reacción del cuerpo a una patología inicial (osteoartritis, enfermedad de disco, síndrome facetario, etc.) que genera inflamación e inestabilidad de la columna. Pues esta enfermedad inicial lógicamente también produce sus propios síntomas, normalmente dolor y rigidez cervical o lumbar. Estos síntomas no desaparecerán si operamos los osteofitos, sólo los síntomas derivados de la compresión nerviosa desaparecerán.

 

Otro síntoma de los osteofitos mucho menos frecuente, pero más peligroso es la pérdida de control de los esfínteres anal o urinario, debida a la compresión de la propia médula espinal. Este caso constituye una urgencia médica y muy probablemente requiera cirugía descompresora.

 

El diagnóstico de los osteofitos o espolones óseos se hace por la imagen radiológica, ya que al ser hueso se aprecian bien en las radiografías. Sin embargo, para saber si la presencia de osteofitos produce los síntomas del paciente es necesario añadir una exploración física por parte del médico, para evaluar la posible compresión de raíces nerviosas. Igualmente, una electromiografía puede revelar la presencia de compresión nerviosa e incluso detectar si esta compresión produce pérdida de fuerza en los músculos afectados, lo cual suele ser indicación de tratamiento quirúrgico. Con imágenes más precisas, como el TAC o la resonancia magnética se completa el conjunto de datos que el médico necesitará normalmente para concluir que la presencia de espolones óseos es responsable de los síntomas del paciente.

 

El tratamiento de los osteofitos suele ser conservador. Si los síntomas no son intensos bastará con antiinflamatorios, algún analgésico y reposo para mejorarlos. Ahora bien, si son síntomas más serios y no remiten con estas medidas puede ser necesaria la cirugía descompresora, normalmente en forma de laminectomía.

 

· Leer más sobre la laminectomía

 

Si el diagnóstico fue acertado y el osteofito era el causante de los síntomas del paciente, la cirugía descompresora suelen dar un resultado satisfactorio de forma muy temprana.

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