EspaldaSalud información médica de confianza sobre las enfermedades de espalda y cuello
EspaldaSalud información médica de confianza sobre las enfermedades de espalda y cuello
EspaldaSalud: Información Médica de la Columna
EspaldaSalud: Información Médica de la Columna

Síndrome facetario

Las articulaciones facetarias son puntos de unión de unas vértebras con otras. Cada vértebra se apoya en la de abajo a través de dos sistemas: las articulaciones facetarias (una vértebra directamente sobre la otra) y los discos intervertebrales (entre las dos vértebras se interpone una almohadilla).

 

· Ver más sobre la anatomía de las vértebras

 

Las articulaciones facetarias también se conocen con el nombre de articulaciones cigapofisarias. Se encuentran situadas en la parte posterior de la vértebra, ya que en la parte anterior se encuentran los discos intervertebrales, que suponen el otro punto de apoyo entre las vértebras.

 

Los discos son los encargados de aportar movilidad a la columna, permitiendo que la espalda pueda doblarse hacia delante, detrás y los lados. También permiten que la espalda gire, rotando sobre sí misma.

 

Por el contrario, las articulaciones facetarias aportan estabilidad a la columna. Si el único punto de unión entre las vértebras fueran los discos, la espalda sería demasiado flexible (parecida a un muelle) y no podría cumplir su misión de proteger la médula espinal. Las articulaciones facetarias permiten la movilidad de los discos, pero evitan que la espalda se retuerza o doble demasiado.

 

Para permitir el movimiento de los discos, las articulaciones facetarias no pueden ser totalmente rígidas, sino que tienen algo de movilidad. Como es normal en las articulaciones con movimiento, para evitar que los huesos rocen directamente la zona de la articulación facetaria está recubierta por cartílago. Además, existe un líquido sinovial, que baña toda la articulación añadiendo lubricación.

 

La columna es una parte de nuestro cuerpo que usamos constantemente. Con el paso de los años se va produciendo una degeneración del cartílago que recubre las articulaciones facetarias. Este proceso natural es aún más rápido si se hace un uso intensivo de la columna, como en determinados trabajos o deportes. Hoy en día se cree que lo primero en afectarse son los discos intervertebrales, que con los años van perdiendo tamaño, flexibilidad y resistencia. Este deterioro, sea o no visible, repercute en las articulaciones facetarias, al someterlas a posiciones que no son las naturales. El cartílago de las articulaciones va perdiendo su contenido de agua y colágeno, y llegado un punto se debilita o rompe, permitiendo que el hueso de las vértebras roce entre sí. Es roce provoca una inflamación local, que a su vez deriva en rigidez articular y dolor. La destrucción del cartílago articular también puede producirse por un traumatismo fuerte, como el producido en algunos accidentes de tráfico. No obstante, la mayoría de los casos se deben al mecanismo de envejecimiento descrito.

 

Este proceso de envejecimiento conlleva una afectación de la columna que a veces no llega a producir síntomas, pero que cuando lo hace se conoce como osteoartritis de columna o espondilosis. Como hemos visto, dentro de este cuadro puede haber un componente de degeneración del disco y otro de degeneración de la articulación facetaria. Cuando queremos referirnos más concretamente a este segundo usamos el término de síndrome facetario.

 

La osteoartritis de columna, y por tanto el síndrome facetario, suelen aparecer en la zona del cuello o en la zona lumbar. En ambas zonas la sintomatología es parecida: dolor y rigidez articular. Pero estos mismos síntomas pueden ser producidos por otras patologías de la columna, y ya hemos visto que la degeneración de las articulaciones facetarias puede venir acompañada de degeneración en otras zonas de la columna. Para hacer un diagnóstico preciso del síndrome facetario se realizan infiltraciones facetarias, que consisten en inyectar una anestésico en las articulaciones facetarias. Si el paciente nota un alivio del dolor podemos asegurar que su problema se debe principalmente a la degeneración facetaria.

 

Una vez diagnosticado el problema, el tratamiento consiste en eliminar los nervios que recogen y transmiten el dolor de las articulaciones. A este procedimiento se le conoce como rizolisis o rizotomía y se lleva a cabo en quirófano bajo control de rayos X para localizar los nervios. Una vez localizados se destruyen con corriente eléctrica mediante radiofrecuencia. Como el cuerpo es capaz de regenerar la sensibilidad de zonas perdidas el efecto de la rizolisis puede durar de 6 meses a dos años, tras lo cual puede volver a repetirse.

SIGUIENTE: Osteofitos

Lo más leído:

Lo más nuevo:

Próximamente:

¿Cuándo es el Dolor de Espalda una Emergencia?

 

Suscríbete a la Newsletter y te avisaremos cada vez que se publique un nuevo artículo.

Recomendar esta página en: