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Embarazo y Dolor de Espalda

El dolor de espalda es un hecho frecuente durante el embarazo. Más de la mitad de las embarazadas sufre dolor de espalda, y en un 10% de ellas el dolor es tan intenso que interfiere con el trabajo y las actividades diarias.

 

Sin embargo, aunque el dolor de espalda sea algo común en embarazadas y no suela tener consecuencias negativas para el feto ni para la madre, no debe considerarse como algo propio del embarazo. De hecho, el dolor de espalda se debe prevenir y tratar, para hacer que el embarazo sea lo más cómodo posible y también para facilitar el parto.

Existen dos tipos principales de dolor de espalda durante el embarazo: el dolor en la zona lumbar y el dolor en la zona posterior de la pelvis.

 

El dolor en la zona lumbar suele localizarse en la parte baja de la columna, por encima de la cintura. Se trata de una lumbalgia parecida a la que sufren las personas no embarazadas. Levantar peso o las posturas prolongadas (como estar sentado o de pie) suelen empeorar el dolor. La lumbalgia puede ir acompañada de irradiación a una pierna o pie. Aunque esta irradiación es un tipo de ciática, normalmente no existe una compresión del nervio ciático.

 

Las lumbalgias son más frecuentes en embarazadas por la ganancia de peso, lo que supone una carga extra para la columna. También porque el peso se localiza frontalmente, lo que desplaza el centro de gravedad hacia delante, añadiendo más estrés sobre la espalda.

El dolor en la zona posterior de la pelvis es distinto a la lumbalgia. Se debe a una sacroileitis. Un tercio de las embarazadas sufrirán este problema. La sacroileitis es un problema de la articulación sacroilíaca, que es la unión de la columna con la pelvis.

Dolor pélvico posterior por Sacroileitis Dolor pélvico posterior por Sacroileitis

Durante el embarazo se segregan unas hormonas que producen la relajación de los ligamentos de la pelvis, para que pueda ensancharse el canal del parto. Este efecto, junto a otros factores, puede favorecer un exceso de movilidad y una inestabilidad de la articulación sacroilíaca, lo que trae consigo el dolor pélvico. A diferencia de otros dolores de espalda durante el embarazo, las mujeres con una buena forma física antes del embarazo no están más protegidas frente a la sacroileitis.

 

La sacroileitis puede causar dolor en las nalgas o la espalda baja, e incluso puede extenderse hasta una o ambas piernas, aunque no suele afectar por debajo de las rodillas. También puede estar asociado a dolor en el pubis, o pubalgia. A diferencia de la lumbalgia, el dolor de la sacroileitis no suele mejorar con el reposo.

 

En la mayoría de los casos el dolor de la sacroileitis se ve agravado por estar de pie mucho rato o subir escaleras. Trabajos con posturas prolongadas como estar sentado ante un ordenador o de pie inclinado hacia delante pueden favorecer la aparición de sacroileitis en embarazadas.

 

Además, este dolor puede permanecer durante meses después del parto y una vez que una embarazada lo sufre, será más probable que se repita en futuros embarazos.

 

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