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Síntomas de la Enfermedad Degenerativa del Disco

El síntoma más frecuente de la enfermedad degenerativa del disco es el dolor crónico. Al mismo tiempo, la causa más frecuente del dolor crónico de espalda es la enfermedad de disco. Si usted padece de dolor crónico cervical o dolor crónico lumbar, lo más probable es que su dolor se deba al envejecimiento natural de su columna.

 

Este envejecimiento ocurre en todas las personas con la edad, aunque sólo en algunas producirá síntomas. Además, la aparición o no de síntomas no está correlacionada con la gravedad de la degeneración de los discos.

 

El dolor cervical se conoce como cervicalgia, mientras que al dolor lumbar se le denomina lumbalgia. Ambos se originan porque el disco se ha vuelto menos elástico y resistente, como consecuencia de su envejecimiento y deshidratación. La menor resistencia del disco le hace susceptible de sufrir micro-roturas, las cuales generan inflamación y dolor.

 

Además, el cuerpo reacciona para evitar este dolor, intentando bloquear el movimiento de los discos y las vértebras. Para ello se produce una contracción involuntaria, denominada espasmo muscular. Este espasmo de los músculos que rodean la columna genera una contractura cervical o lumbar que a su vez también generan dolor. Esta reacción natural del cuerpo es más evidente cuando adoptamos posturas o actividades exigentes con la columna cervical (como mantener el cuello doblado) o lumbar (como cargar peso). 

 

Otro síntoma típico de la enfermedad degenerativa del disco es la rigidez articular. La degeneración e inflamación de los discos y articulaciones vertebrales repercute sobre la flexibilidad de los tejidos. Normalmente esta rigidez es más evidente por las mañanas al despertarse, hasta que pasado un rato la articulación va "entrando en calor".

 

Finalmente, la pérdida de altura del disco hace descender las vértebras y por tanto genera un acercamiento entre ellas. Esto puede cerrar el espacio por donde salen las raíces nerviosas y dar lugar a síntomas de compresión radicular, también llamada radiculopatía. El síntoma típico de la compresión nerviosa es el dolor irradiado a cabeza, omoplatos, hombros, o brazos (en la enfermedad cervical) o a caderas, glúteos y piernas (en la enfermedad lumbar). A veces también se produce un adormecimiento, calambres, pérdida de sensibilidad e incluso pérdida de fuerza en estas zonas.

 

En general, los síntomas de la enfermedad de disco suelen ser crónicos, es decir, están presentes de forma permanente o por largos periodos de tiempo. Normalmente este dolor de base es leve o moderado. Sobre este dolor de base se añaden crisis temporales, de mayor intensidad. Estas crisis pueden durar de días a semanas. Si el dolor cervical o lumbar es al mismo tiempo intenso y permanente habrá que pensar que no se debe a la enfermedad de disco, sino a otra enfermedad.

 

Por otra parte, los síntomas de la enfermedad degenerativa de disco no tienen porqué empeorar con el paso del tiempo. Aunque su nombre pueda confundir, esta enfermedad se llama "degenerativa" porque es consecuencia de la degeneración del disco y no porque haya de avanzar irremediablemente. De hecho, es frecuente que los síntomas se mantengan e incluso aminoren con el paso de los años.

Como hemos visto, la enfermedad de disco puede ser un proceso que afecte más allá del propio disco, especialmente a las articulaciones facetarias. Éstas son las que unen las vértebras por la parte posterior (por la parte anterior lo hacen los discos). En tal caso la enfermedad degenerativa de disco puede derivar en una osteoartritis de columna o espondilosis, una patología relativamente frecuente en la población de cierta edad.

 

· Leer más sobre la osteoartritis de columna

 

En caso de producirse la osteoartritis, es frecuente el engrosamiento de las articulaciones facetarias, como reacción normal del cuerpo frente a la pérdida de estabilidad articular. Este sobrecrecimiento puede facilitar la aparición de otros dos síntomas frecuentes en esta enfermedad. La pérdida de movilidad articular, es decir cuando se reducen los grados de movimiento de la articulación. Y los sonidos o crepitaciones articulares al girar la columna, fruto del roce de la superficie irregular de estas articulaciones sobrecrecidas.  

 

Por otra parte, la degeneración del disco y de las articulaciones facetarias también puede dar lugar a la formación de osteofitos o espolones óseos. Si los osteofitos comprimen la salida de los nervios o a la propia médula pueden dar lugar a una estenosis espinal. Los síntomas propios de pinzamiento de los nervios son el dolor irradiado y adormecimiento que hemos visto más arriba.

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