EspaldaSalud información médica de confianza sobre las enfermedades de espalda y cuello
EspaldaSalud información médica de confianza sobre las enfermedades de espalda y cuello
EspaldaSalud: Información Médica de la Columna
EspaldaSalud: Información Médica de la Columna

Síndrome de Espalda Fallida y Fibrosis Postquirúrgica

El síndrome de espalda fallida se conoce también como síndrome de cirugía fallida de espalda, y puede aparecer tras cualquier operación de columna (normalmente microdiscectomía, discectomía o fusión), y a cualquier nivel (normalmente cervical o lumbar). La fibrosis postquirúrgica no es más que un tipo de síndrome de espalda fallida.

 

A pesar de su nombre, el síndrome de espalda fallida no es una enfermedad como tal, sino un concepto genérico que recoge los casos en que tras la operación los síntomas permanecen o empeoran, o bien reaparecen tras una mejoría inicial.

 

Existen distintos motivos por los que una cirugía de espalda no consigue eliminar los síntomas del paciente. El más frecuente es realizar una operación que no se debía haber hecho, es decir, un error en la indicación. Con esto nos referimos a que los síntomas que se pretenden eliminar con la operación no están producidos por la patología operada. Esta patología o bien no existe y fue mal diagnosticada, o bien sí existe pero hay otra patología concurrente que es la que produce los síntomas (o algunos de ellos) y que no fue tratada durante la operación. Como sabemos, con la edad es frecuente que aparezcan lesiones degenerativas de la espalda (hernias discales, espondilosis, inestabilidad vertebral o espondilolistesis, etc.) y es frecuente responsabilizar de los síntomas a la enfermedad equivocada.

 

Otro motivo frecuente de cirugía fallida de espalda es la incorrecta rehabilitación post-operatoria. Por desgracia, demasiados pacientes creen que la cirugía de espalda es un arma que resolverá sus problemas degenerativos de columna sin necesidad de posteriores esfuerzos. La realidad es que toda cirugía de espalda modifica las estructuras naturales de la columna. Por tanto, serán imprescindibles una preparación previa y una rehabilitación porterior adecuadas. La preparación previa incluye acercarse al peso ideal, evitar el tabaco y entrenar la capacidad cardiopulmonar. La rehabilitación posterior consiste en mantener estas mismas medidas, a la vez que se ejecutan escrupulosamente los ejercicios prescritos en cada caso por médico o fisioterapeuta. Además, no son pocos los casos en que tras la operación se vuelve demasiado pronto a actividades exigentes para la columna (trabajos, deportes), privándola del tiempo necesario para recuperarse.

 

Hay una tercera causa de fracaso de la cirugía, es la llamada fibrosis post-quirúrgica, también conocida como hiperfibrosis o fibrosis epidural. Consiste en el crecimiento excesivo de tejido cicatricial en la zona interna de la espalda donde se ha realizado la operación. Toda operación de descompresión conlleva retirar tejido del paciente. Por tanto toda operación conlleva una cicatrización de ese tejido, lo cual es natural. Sin embargo, a veces esta cicatrización interna es excesiva, y comprime las raíces nerviosas o se adhiere a ellas, originando síntomas post-operatorios. Típicamente estos síntomas son similares a los de la compresión pre-operatoria, los cuales desaparecieron tras la cirugía. Los nuevos síntomas aparecen a los uno o dos meses tras la operación, tiempo que tarda el cuerpo en cicatrizar. Desgraciadamente no se recomienda reoperar la fibrosis post-quirúrgica pues lo más probable es que se vuelva a producir una hiperfibrosis de la nueva cicatriz. La fibrosis es una complicación de difícil manejo. En caso que aparezca, se debe hacer una buena rehabilitación, que junto a técnicas de neuroestimulación o bombas de infusión pueden ayudar a mitigarla. Los ejercicios de movilización temprana post-operatoria pueden contribuir a prevenirla, pero la probabilidad de esta complicación no se ha podido asociar a ningún factor conocido (características del paciente, gravedad de la enfermedad o pericia del cirujano).

 

La mala técnica quirúrgica suele ser otra causa de cirugías fallidas de espalda. Por ejemplo cuando en una operación para descomprimir un nervio se deja un trozo de disco o hueso que mantiene la presión. O cuando la manipulación del nervio durante la descompresión es excesiva y lo lesiona permanentemente, aunque ésta es una complicación rara. Es más frecuente que el nervio estuviera ya irritado antes de la operación (por culpa de la enfermedad) y en dos o tres meses tras la cirugía se recupere. Finalmente, otro error quirúrgico que puede ocurrir a veces es operar una vértebra distinta a la deseada, por error de localización preoperatoria.

 

Algunas complicaciones post-quirúrgicas pueden originar un síndrome de cirugía fallida de espalda. Algunos ejemplos son la rotura de los implantes o la falta de fusión de los injertos óseos tras una artrodesis vertebral cervical o lumbar. Otro caso frecuente tras la fusión es la lesión de vértebras vecinas, al obligarlas a compensar la movilidad perdida en la zona operada. Todas ellas, en teoría, pueden dar lugar a síntomas parecidos a los previos a la operación. Algunos médicos consideran que si estas complicaciones aparecen más de seis meses o un año después de la cirugía no deben considerarse como síndromes de cirugía fallida de espalda, ya que las complicaciones tardías son difícilmente predecibles y no deben impedir que la operación pueda catalogarse de exitosa.

 

Igualmente, si tras quitar una hernia discal aparece otra en el mismo sitio, o tras eliminar una estenosis espinal reaparece por nuevo crecimiento del hueso, se pueden producir los mismos síntomas que antes de la cirugía, sin que los médicos estén de acuerdo en llamar a estos casos una cirugía fallida. Y lo mismo con el envejecimiento precoz que a veces ocurre tras una operación de espalda, que acelera el proceso natural de desgaste de la columna. Lo importante no es tanto si catalogar como síndrome de espalda fallida todos estos casos de persistencia o reaparición de los síntomas tras la cirugía. Lo importante es identificar qué es lo que realmente está causando la persistencia de los síntomas y aplicar el tratamiento correcto, que será específico según la causa.

 

En este sentido, últimamente parece haber un recurso excesivo a la hiperfibrosis como causa de la cirugía fallida de espalda. La fibrosis post-quirúrgica tiene unos síntomas que siguen un patrón concreto, como hemos explicado más arriba. Cuando este patrón no se cumple, se debe buscar el origen de la cirugía fallida en otra causa, y así poder aplicar el tratamiento más adecuado. 

Lo más leído:

Lo más nuevo:

Próximamente:

¿Cuándo es el Dolor de Espalda una Emergencia?

 

Suscríbete a la Newsletter y te avisaremos cada vez que se publique un nuevo artículo.

Recomendar esta página en: