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Discectomía Lumbar

La discectomía lumbar es una cirugía de descompresión indicada sobre todo para tratar la hernia discal. Consiste en eliminar la parte del disco que se ha herniado y que está comprimiendo la raíz nerviosa. La microdiscectomía lumbar es la misma operación salvo que se realiza con visión microscópica para hacerla menos invasiva.

 

La discectomía lumbar se realiza por vía posterior, es decir, entrando por detrás de la espalda. Está considerada como uno de los procedimientos menos invasivos de la cirugía de columna, especialmente cuando se realiza con técnicas microscópicas.

 

La discectomía lumbar se usa sobre todo para tratar la hernia discal lumbar. Esta patología es más frecuente en los discos intervertebrales L4-L5 y L5-S1, aunque puede producirse a cualquier nivel. Consiste en la rotura del disco y a veces, la salida de su contenido. Cuando el disco herniado comprime el nervio vecino puede dar síntomas en la pierna correspondiente, dando lugar a una ciática.

 

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La operación comienza con una pequeña incisión en la espalda a la altura del disco herniado. Posteriormente se separa la musculatura paraespinal, que corre a lo largo de la columna. Esto nos permite visualizar la vértebra. Normalmente, para acceder al nervio, es necesario quitar o perforar un pequeño trozo de la lámina, que es la parte posterior de la vértebra. Este procedimiento se denomina laminotomía (no confundir con laminectomía). Cuando se accede al nervio, el disco se encuentra justo debajo de éste. Se separa el nervio con cuidado y se extrae la parte del disco herniada, que estaba comprimiéndolo. El resto del disco se deja intacto. Finalmente, se devuelven a su sitio el nervio, los músculos y resto de tejidos separados, y se cierra la herida.

 

Se trata de una operación con muy poca alteración de la estructura natural de la columna. Dependiendo del caso, el paciente puede dormir en casa ese mismo día o estar hospitalizado uno o dos días. El paciente podrá hacer vida normal muy pronto. Deberá evitar durante unas semanas levantar peso así como doblar o girar la columna en exceso.

 

La discectomía tiene más de un 90% de éxito en aliviar el dolor de pierna o glúteos. Sin embargo, un 10% de los pacientes intervenidos desarrollarán una nueva hernia en el mismo lugar, normalmente en los meses próximos a la operación. Esto se debe a que no es posible suturar la rotura del disco, por lo que más contenido del disco puede volver a salir. Cuando esto ocurre se puede volver a realizar una discectomía, aunque la probabilidad de una tercera hernia es aún mayor.

 

La discectomía está indicada en las hernias discales que tras 6 o más semanas con tratamiento conservador (reposo, AINEs, fisioterapia, infiltraciones) no han mejorado lo suficiente. Los estudios médicos han demostrado que la mayoría de los pacientes sometidos a discectomía se encuentran libres de síntomas a largo plazo, aunque no se encuentran mejor que los que decidieron no operarse. Esto se debe a que la hernia discal tiende a retraerse con el tiempo, por lo que la curación con tratamiento no quirúrgico es esperable con el paso de los años. Los pacientes que no puedan esperar a que este proceso lento ocurra deberían valorar la opción quirúrgica. Los casos más frecuentes son deportistas profesionales, profesiones muy físicas, o pacientes con unos síntomas severos que no remiten con tratamiento conservador. 

 

En algunos casos debemos proceder directamente a una operación de urgencia, sin probar primero con el tratamiento conservador. Esto ocurre cuando existe una pérdida de control de los esfínteres (síndrome de cauda equina) o una progresión de los síntomas neurológicos (especialmente la aparición de pérdida de fuerza).

 

La discectomía es una técnica muy efectiva en solucionar el dolor de pierna o glúteos (siempre que la hernia fuera realmente la causante de estos dolores). Lo normal es que el dolor desaparezca inmediatamente tras la operación. Los síntomas neurológicos (calambres, adormecimiento, alteración de la sensibilidad, etc.) pueden tardar más tiempo en desaparecer.

 

La discectomía es menos efectiva cuando la hernia discal no produce ciática sino solamente lumbalgia, hasta el punto de que el uso de la cirugía en estos casos no está tan claro.

 

Las complicaciones de esta operación son escasas y poco frecuentes, a excepción de la fibrosis postquirúrgica, que forma parte del llamado síndrome de cirugía de espalda fallida. El paciente deberá consultar con su médico las ventajas y riesgos de esta operación y tomar una decisión en consecuencia.

 

En definitiva, la discectomía es una técnica muy efectiva y muy poco invasiva, que constituye una opción de tratamiento frecuente para hernias discales lumbares con ciática donde los síntomas no han remitido tras la aplicación de tratamiento conservador.

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