EspaldaSalud: Información Médica de la Columna
EspaldaSalud: Información Médica de la Columna

Tipos de Infiltraciones Epidurales

Existen diferentes tipos de infiltraciones epidurales. La infiltración caudal, también llamada bloqueo caudal o infiltración en sacro, aprovecha un orificio natural en el hueso sacro (al final de la columna) por donde se introduce la aguja hasta llegar al espacio epidural. Este orificio se denomina hiato sacro y se encuentra en la parte posterior de este hueso, tal como se muestra en las imágenes de abajo.

Tipos de infiltraciones epidurales Columna lumbar y Hueso sacro
Tipos de infiltraciones epidurales Hueso sacro

La ventaja de la infiltración caudal es que a ese nivel tan bajo la columna ya no contiene duramadre (como vimos arriba, la membrana que envuelve el líquido cefalorraquídeo y la médula o raíces nerviosas) ya que normalmente la duramadre termina en la segunda o tercera vértebra sacra. Por tanto, disminuye la posibilidad de punción de la duramadre y el escape de líquido cefalorraquídeo.

 

La infiltración caudal deposita los corticoides en sacro, pero éstos son capaces de ascender hasta el espacio epidural de las vértebras lumbares, ejerciendo su efecto antiinflamatorio en las raíces pertenecientes a estas vértebras. Por tanto, la indicación más frecuente de las infiltraciones epidurales caudales serán las patologías lumbares con radiculopatía. Lógicamente, las infiltraciones caudales no se usan en las patologías cervicales.

 

La infiltración interlaminar consiste en acceder al espacio epidural a través de la separación posterior entre dos vértebras, en la línea media de la espalda o cuello. Es útil para problemas cervicales o lumbares. A diferencia de la infiltración caudal, la interlaminar se realiza a la altura donde se encuentra la lesión.

 

Finalmente, en la infiltración transforaminal se accede al espacio epidural por el lateral de la vértebra, a través del agujero de conjunción. Este es el espacio por donde salen las raíces nerviosas provenientes de la médula. La entrada de la aguja se hace por la zona del agujero donde no están las raíces para evitar lesionarlas. Este tipo de infiltración se usa tanto para patologías cervicales como lumbares.

 

En las infiltraciones interlaminares y transforaminales es necesario el uso de rayos X (fluoroscopia) durante la realización de la infiltración, para asegurarnos de no lesionar ninguna estructura nerviosa (médula o raíces). Además, la fluoroscopia permite inyectar contraste (un líquido que se ve con los rayos X) para verificar que estamos realmente en el espacio epidural. Así se evitan infiltraciones que serán menos efectivas por haberse colocado fuera del espacio epidural. En el caso de las infiltraciones caudales, aunque no es estrictamente necesario (en hiato sacro no hay estructuras nerviosas que podamos lesionar) se recomienda el uso de rayos X para verificar con contraste que la aguja está ubicada correctamente.

 

En definitiva, las infiltraciones epidurales son un procedimiento muy frecuente en los problemas de espalda, tanto cervicales como lumbares. Están especialmente indicadas en patologías con compresión de los nervios (radiculopatía). Si bien en miles de pacientes han conseguido evitar la cirugía en otros sólo tienen un efecto temporal, que si es suficiente debe usarse para intentar otros tratamientos no quirúrgicos.

Lo más leído:

Lo más nuevo:

Próximamente:

¿Cuándo es el Dolor de Espalda una Emergencia?

 

Suscríbete a la Newsletter y te avisaremos cada vez que se publique un nuevo artículo.

Recomendar esta página en: