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Antiinflamatorios No Esteroideos (AINEs)

Los antiinflamatorios no esteroideos (también llamados AINEs) son los antiinflamatorios que tomamos habitualmente, por ejemplo la aspirina, el ibuprofeno, el naproxeno, el diclofenaco, el dexketoprofeno, etc. Se les llama "no esteroideos" para diferenciarlos del otro gran grupo de antiinflamatorios, los esteroideos o corticoides, que son más potentes pero también requieren un mayor control médico. El paracetamol no es un AINE, ya que no tiene efecto antiinflamatorio, sino sólo analgésico.

 

Los antiinflamatorios no esteroideos son una gran familia de medicamentos dentro de la cual hay varios subgrupos. Aunque existen decenas de AINEs, algunos sujetos a prescripción médica y otros de compra libre, todos tienen en común su forma de actuar: neutralizan una enzima llamada ciclooxigenasa, necesaria para que se produzca una inflamación en nuestro organismo. De ahí viene su poder antiinflamatorio. Aparte de este poder antiinflamatorio, los AINEs también tienen cierto poder analgésico (es decir contra el dolor) y antipirético (es decir, contra la fiebre). Como hemos dicho, los AINEs son una gran familia, y dependiendo del medicamento en concreto que elijamos podemos tener distinta potencia antiinflamatoria, analgésica o antipirética.

 

Los AINEs están entre los medicamentos más usados en las patologías de la columna. La mayoría de las enfermedades de la espalda suelen cursar con inflamación y dolor, y por tanto es normal que los antiinflamatorios no esteroideos se incluyan en la primera línea de tratamiento en estos casos.

 

Sin embargo, los AINEs no están exentos de efectos secundarios y complicaciones. La complicación más frecuente de los AINEs es la alteración de la barrera protectora gástrica y la posible generación de gastritis o úlceras gástricas. Si aparece dolor abdominal, sangre en las heces (que suele tener un color más negro que rojo), vómitos con sangre o con forma de granos de café, o una debilidad generalizada y mareos fuertes al levantarnos, debemos acudir al médico para descartar que se deban a un problema gástrico originado por los antiinflamatorios. Parar evitar las complicaciones gastrointestinales es aconsejable hacer coincidir la toma de AINES con las comidas. Además, según nuestro riesgo particular, el médico valorará si debe añadirse un protector gástrico (omeprazol, ranitidina, etc.).

 

Algunos AINEs tienen un efecto antiagregante, es decir, hacen la sangre más líquida. La aspirina es el AINE que más efecto antiagregante tiene. Según las características de cada paciente (especialmente las enfermedades que tiene y los demás medicamentos que esté tomando), el médico debe valorar si es conveniente usar AINEs y en su caso, cuál de ellos es el más adecuado.

 

Otro posible efecto secundario es la afectación renal. Los antiinflamatorios pueden disminuir el flujo de sangre a los riñones, a veces causando cierto daño a este órgano. Los pacientes con determinados problemas cardiovasculares o renales y los mayores de 65 años tienen más probabilidad de sufrir estos problemas.

 

Además de lo anterior, algunos AINEs pueden producir una subida de la tensión arterial. Aunque suele ser una subida leve, en algunos pacientes con problemas cardiovasculares puede tener trascendencia.

 

Por todo ello, aunque hoy en día la toma de antiinflamatorios está sumamente extendida entre la población general, no debemos perder el respeto a unos medicamentos que pueden tener complicaciones graves. Esto es especialmente importante en pacientes con factores de riesgo, por ejemplo en caso de existencia de otras patologías (úlceras gástricas, diabetes, enfermedades del tiroides), toma de otros medicamentos (anticoagulantes), o en ciertas situaciones (cirugías, embarazo, personas de edad). La probabilidad de complicaciones también aumenta a mayor dosis y a mayor duración del tratamiento. Consultar con un médico y seguir sus indicaciones es siempre lo más recomendable.

 

En lo referente al daño gastrointestinal debemos hacer dos apuntes. Primero, el dexketoprofeno ha demostrado tener menor capacidad destructora gástrica que otros AINEs. Y segundo, existe un tipo de AINEs, los inhibidores de la ciclooxigenasa-2 (COX-2) que carecen casi por completo de este efecto secundario. Parece que tampoco tienen los efectos secundarios antiagregantes (no hace la sangre más líquida) y renales. Sin embargo, en los últimos años han aparecido algunas noticias relacionadas con un posible daño cardiovascular de algunos de estos medicamentos. El inhibidor de la ciclooxigenasa-2 más famoso es el celecoxib, y su indicación más frecuente en la espalda es el tratamiento de la osteoartritis de columna. Debido a todo lo anterior, el médico debe valorar en cada caso la justificación del uso de este novedoso tipo de medicamentos.

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