EspaldaSalud: Información Médica de la Columna
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Corticoides

Los corticoides, también llamados corticosteroides o glucocorticoides, son antiinflamatorios potentes que se usan frecuentemente en algunas enfermedades de la espalda.

 

A diferencia de los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), los corticoides o antiinflamatorios esteroideos son sustancias producidas por nuestro cuerpo necesarias para la vida. Cuando se suministran desde el exterior (normalmente a mayor dosis que la producción natural), producen un efecto antiinflamatorio más potente que el de los AINEs, aunque también tienen mayores efectos secundarios.

 

En este artículo trataremos de la administración de corticoides por vía oral. Para las inyecciones de corticoides en la columna ver el apartado infiltraciones.

 

La indicación de los corticoides en las enfermedades de la espalda suele estar restringida a periodos cortos de tiempo, no más allá de dos o tres semanas. Generalmente se usan para tratar crisis de dolor fuertes que no han reaccionado a antiinflamatorios no esteroideos y otros medicamentos, o se prevé que no van a hacerlo. Es más frecuente usar los corticoides en patologías discales lumbares o cervicales que cursan con radiculopatía, es decir dolor irradiado a brazos o piernas (ciática).

 

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Las complicaciones de los corticoides son más frecuentes en los tratamientos a largo plazo. A corto plazo son más raras siempre que se sigan las indicaciones del médico, especialmente en lo relativo a la dosis y la retirada del medicamento. Las complicaciones más conocidas son las gastritis y úlceras digestivas, la osteoporosis y la mayor incidencia de infecciones.

 

Como efectos secundarios a la toma de corticoides tenemos la elevación de la tensión arterial así como del nivel de azúcar en sangre. Los pacientes diabéticos o con patologías cardiovasculares deben ser valorados antes de iniciar un tratamiento con corticoides. Otro efecto secundario es un cierto grado de hiperactividad que puede producir insomnio. Por ello se recomienda tomar los corticoides por la mañana (se segregan de forma natural entre las 8 y las 10 de la mañana). A largo plazo también pueden producir una ganancia de peso.

 

Como hemos comentado más arriba, los corticoides son sustancias que segrega nuestro propio cuerpo. Al ser administradas desde el exterior, el cuerpo deja de producirlas mientras no detecte que los niveles vuelven a ser bajos. Si suprimimos el tratamiento de forma brusca, es posible que el cuerpo tarde un tiempo en reactivar toda la cadena de producción, que es larga (a esta cadena se le denomina eje hipotálamo-hipofisario-adrenal). La supresión del eje puede ser una complicación grave, que se intenta evitar disminuyendo la dosis de corticoides gradualmente. Igualmente, la supresión brusca del medicamento puede dar lugar a una reactivación fuerte de los dolores de espalda que estamos tratando.

 

Finalmente, la administración oral de corticoides a veces se sustituye por inyecciones intramusculares, normalmente en el glúteo. No confundir con las infiltraciones, que pretenden llevar el corticoide hasta la propia lesión. La inyecciones intramusculares se administran durante varios días, y actúan de forma parecida a la toma oral, aunque requieren la ayuda de un profesional sanitario para su administración.

 

En definitiva, los corticoides son medicamentos eficaces y seguros siempre que se usen bajo control médico. Generalmente se usan por cortos periodos de tiempo, y su indicación principal son las patologías lumbares o cervicales que cursan con radiculopatía.

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